El fin de la Eternidad

El fin de la Eternidad (The End of Eternity) es una novela de ciencia ficción escrita por Isaac Asimov y publicada en 1955.

La Eternidad es una organización que existe más allá del tiempo. Está formada por los Eternos, humanos (únicamente masculinos) que se reclutan entre las diferentes épocas de la historia humana a partir del siglo XXVII. Los Eternos tienen la capacidad de, por medios tecnológicos, entrar y salir en la corriente temporal alterándola. Los Ejecutores son los encargados de alterar sutilmente el curso del tiempo protegiendo a la humanidad. Como consecuencia, la humanidad vuelca toda su capacidad de desarrollo tecnológico hacia el viaje a través del tiempo y abandona la búsqueda de las estrellas. De hecho, una de las misiones de los Eternos es sabotear cualquier intento de desarrollo de las tecnologías que permitirían el viaje interestelar.

El protagonista de la novela, Andrew Harlan, es un Ejecutor que empieza a desconfiar de sus propias acciones en la Eternidad, capaz de enamorarse y comenzar a realizar acciones impulsivas contra su propio mundo. Los Eternos no son conscientes de que su propia existencia es el mayor peligro para la propia humanidad a la que intentan proteger, limitando su futuro desarrollo: siglos por delante de una zona inaccesible para los Eternos, la humanidad ha desaparecido. Para corregir la situación, los humanos de esa zona excluída de su control deben infiltrarse y manipular la Eternidad.

En esta novela Asimov resuelve de forma brillante la paradoja temporal ¿Qué pasaría si retrocedo al pasado y, de alguna manera, provoco la muerte de mis abuelos? ¿Cómo puedo entonces estar yo vivo?. La novela puede leerse como una sátira contra el utilitarismo o una crítica sobre el paternalismo excesivo por parte del gobierno.

Asimov incluye algunas pistas en Los límites de la Fundación de que los Eternos pueden haber sido los responsables de la galaxia habitada únicamente por humanos de la Serie de la Fundación. Sin embargo esta interpretación no encaja claramente.

  • Isaac Asimov, El fin de la Eternidad. Editorial La Factoría de Ideas (Colección Solaris Ficción): Madrid, 2004. ISBN 848896692X  El fin de la Eternidad. Editorial Debolsillo: Barcelona, 2004. ISBN 8497933532

     

     La fundacion.

    Los psicohistoriadores

    La historia comienza en Trántor, el planeta capital del Imperio Galáctico, que ha existido durante 12.000 años. Aunque esta organización política de billones de personas aparentemente se encuentra estable y fuerte, el imperio ha ido decayendo imperceptiblemente durante cientos de años. El único que se da cuenta de esta situación es Hari Seldon, un matemático que crea la ciencia de la psicohistoria que permite predecir el comportamiento de grandes cantidades de personas de forma estadística. Seldon ha creado un proyecto en secreto acosado por los funcionarios del Imperio que ven en su capacidad de vaticinar el futuro una amenaza. Así, la historia comienza con el arresto del Gaal Dornick, un matemático recién llegado al planeta que se une al proyecto de Hari Seldon.

    Hari predice que el imperio se derrumbará en los próximos 300 años y tras su caída la barbarie se instaurará durante 30.000 años hasta que se establezca un segundo imperio. Es imposible evitar que el imperio caiga. No obstante, se puede reducir el tiempo de barbarie y destrucción a 1.000 años de forma que la humanidad sufra menos y no se pierdan los conocimientos adquiridos. Convence a los gobernantes del imperio para que trasladen a todo su equipo y familiares a un planeta donde puedan iniciar el proyecto de crear una Enciclopedia Galáctica que almacene todo el conocimiento acumulado a lo largo de miles de años. Con ese fin propone que su equipo se traslade a Terminus, un planeta alejado de Trántor con pocos recursos. Dado que se aleja la amenaza que pueden suponer Seldon y su psicohistoria aceptan su propuesta. Realmente era la intención de Seldon para que su proyecto comenzase, la Fundación.

    Los enciclopedistas

    Cincuenta años después de los hechos sucedidos en el capítulo anterior, Terminus se encuentra en una crisis Seldon. Los acontencimientos del entorno y la situación en la que se encuentren van a forzar a los integrantes de la Fundación a tener que realizar ciertas actuaciones de forma que, indefectiblemente se creará el Segundo Imperio.

    En esta ocasión Terminus, un planeta pequeño, pobre en minerales y con escasos recursos naturales, tiene que hacer frente a cuatro provincias vecinas (Anacreonte, Smyrno, Konom y Daribow) que se han proclamado como reinos independientes del Imperio. Los cuatro son bárbaros, de forma similar a la Edad Media de nuestra historia. El líder de la provincia más poderosa, Anacreonte, empieza a interesarse por Terminus lo que le permitirá tener una posición estratégica por su tecnología, ya que en el declive del Imperio se han perdido conocimientos científicos y no saben como utilizar la energía nuclear. La junta directiva de los enciclopedistas no sabe el peligro en el que se encuentran ya que se centran únicamente en la creación de la Enciclopedia Galáctica y creen que todavía se encuentran bajo la protección del emperador. El alcalde del planeta, Salvor Hardin, tiene un poder meramente administrativo. Se ha dado cuenta del peligro y durante la crisis se hace con el control de la Fundación. Hardin tiene la suerte de haber recibido algunas nociones de psicohistoria por Bor Alurin, ningún habitante de Terminus conoce esta ciencia como parte del plan Seldon. Bor Alurin es el único miembro de la Segunda Fundación que se encuentra en Terminus. Salvor descubre que la única forma de resolver esta crisis es hacer que los cuatro reinos se enfrenten por el control de Terminus de forma que ninguno intentará conquistar el planeta de los historiadores por miedo a las represalias. Reciben un mensaje de Hari Seldon, grabado previamente en el que se les informa de su auténtica misión, fundar el nuevo Imperio Galáctico.

    Los alcaldes

    Tres décadas después de la primera crisis Seldon, las relaciones entre la Fundación y los reinos vecinos se basan en el intercambio de tecnología utilizando la religión como una forma de que sea aceptada y, además, mantener el control de la misma. De esta forma no sólo controlan el desarrollo de la tecnología, sino que también controlan los sistemas vecinos. Así, los sacerdotes, que se educan únicamente en Terminus, tienen el conocimiento para utilizar la tecnología y el resto de personas piensan que su "magia" se debe a un comportamiento místico, no explicable. El sistema del sacerdocio permite expandir el poder y las relaciones de Terminus con los cuatro reinos vecinos y evitar cualquier intento de rebelión por parte de ellos, ya que la religión mística de la ciencia tiene una amplia aceptación entre los ciudadanos. Los estudiantes de otros planetas que se inician en el sacerdocio solamente saben usar los artefactos y, los más brillantes, permanecen en Terminus como estudiantes de investigación obteniendo la ciudadanía.

    El príncipe Wienis de la corona de Anacreonte (quien era creyente de el espiritu galactico y la religion de seldon), es belicoso e intenta controlar la Fundación ya que desea su poder. De forma fortuita se encuentra con una antigua nave espacial del Imperio y les pide a la Fundación que la restaure. Si la Fundación restaura esta nave y se la ofrece a Anacreonte le ofrecerá un poder de guerra superior al resto de reinos; si no la repara, Wienis tiene la excusa para empezar, junto con el resto de reinos, una guerra contra Terminus. La psicohistoria de Seldon vuelve a actuar. Las personas de los reinos reconocen la autoridad religiosa de la Fundación y el poder de los Reyes depende del misticismo que los artefactos de los sacerdotes y, por lo tanto, el control es de la Fundación.

    Los comerciantes

    Han pasado 75 años desde la última crisis Seldon. Limmar Ponyets tiene una misión que realizar en Askone, un mundo que ha despreciado cualquier tipo de comercio con la Fundación por el miedo de sus dirigentes a la religión que, finalmente, controla la sociedad y sus dirigentes. El trabajo de Ponyets es negociar la liberación de Eskel Gorov, un agente de la Fundación que fue enviado con el fin de iniciar tratos comerciales con Askone. Esto viola la ley del planeta y por este motivo va a ser ejecutado.

    La sociedad de Askone duda de la tecnología y practica la adoración del trabajo de los antepasados. El gran maestro no quiere aceptar ninguna tecnología de la Fundación y va a proceder con la ejecución de Gorov. Sin embargo, Ponyets los convence para intercambiar la liberación de Gorov con la posibilidad de convertir hierro en oro utilizando un procesador de comida modificado.

    No sólo libera a Gorov, sino que además abre una línea de comercio con la Fundación. Chantajea a un miembro del consejo que gobierna Askone, Pherl, para comprar toda su carga, lo que está prohibido por la ley de Askone. Este miembro del consejo no cree en las supersticiones de su cultura contra la tecnología y sirve de incentivo para trabajar en la legalización de estas máquinas, de forma que él pueda comenzar a comerciarlas. Dada su juventud será el próximo Gran Maestro y, por lo tanto, se reducirá la susceptibilidad de Askone con el comercio con la Fundación y el control que ejerce desde la religión.

    Los príncipes comerciantes

    Siguen pasando los años y la influencia económica y el control religioso de la Fundación sigue creciendo y extendiéndose por la Galaxia. Es una dominación económica no militar o política. Algunas naves de la Fundación han desaparecido cerca de la república de Korell, dado que las naves del resto de provincias no son capaces de igualar la velocidad de las naves de la Fundación, se sospecha que poseen tecnología avanzada que podría ser una amenaza para la Fundación. Hober Mallow, un comerciante veterano (que no es agente de la Fundación) es enviado a Korell en una misión comercial para que tenga los ojos abiertos y aprenda todo lo que pueda sobre su tecnología, sociedad y las naves que han desaparecido.

    Korell inicia un pequeño comercio con la Fundación y su líder, Comdore Argo Asper, quien es reticente a adoptar su tecnología ya que Askone se encuentra bajo el control de la pseudo religión de la Fundación. Hober Mallow le indica que sólo quiere hacer negocios y le asegura que no existirá religión. De esta forma le muestra una serie de productos como joyas o un cortador de acero de precisión atómica. Mallow consigue firmar el contrato y les provee de estas cosas con una serie de beneficios importantes, aunque no ve rastro de las naves que faltan o la tecnología que pudo acabar con ellas.

    Después de volver a Terminus, Mallow es denunciado como traidor ya que no ha asociado la religión de la Fundación al comercio. Mallow argumenta que la religión ha permitido crecer el control de la Fundación pero que el comercio será la herramienta de la Fundación para convertirse en el Segundo Imperio Galáctico. Mallow es arrestado ya que no prestó apoyo a un monje misionero de la fundación en Korell. Al final descubre que fue una trampa de Korell para forzar un enfrentamiento con la Fundación. Mallow gana las siguientes elecciones a Alcalde y se convierte en el líder de Terminus.

    Referencia bibliográfica

    • Isaac Asimov, Fundación. Editorial La Factoría de Ideas: Madrid, 2007. ISBN 9788498003116
    • ——, Fundación. Ediciones Debolsillo: Barcelona, 2003 [5ª edición 2006]. ISBN 8497599241