Calentamiento Global en Marte

Los gases artificiales que provocan un efecto invernadero, causa de malas noticias en la Tierra, podrían ser la respuesta para que Marte sea un lugar adecuado para la vida humana.

 

 

 Decir que en Marte hace frío, sería un eufemismo. La temperatura media anual en el Planeta Rojo es de 55 grados centígrados bajo cero –similar a la temperatura invernal promedio en el Polo Sur terrestre.

Si los seres humanos alguna vez construyeran comunidades en Marte, probablemente buscarían una manera para subir el termostato global. En la conferencia, "La Física y la Biología para hacer Marte habitable", recientemente patrocinada por la NASA , varios científicos discutieron posibles maneras para que los futuros colonos puedan convertir al frío planeta en un lugar cómodo para vivir.

 

Una solución sería inyectar suficientes gases invernadero en la atmósfera marciana para crear un efecto invernadero imparable . Aquí en la Tierra, la simple idea de un efecto invernadero imparable es motivo de alarma, pero en Marte puede ser positivo. En la conferencia, los científicos especularon acerca de las posibilidades de calentar Marte lo suficiente para evaporar el dióxido de carbono (CO2 atrapado en hielos) presente en el planeta hacia la atmósfera, donde estos gases podrían ayudar a mantener el planeta caliente. 

 

Sin embargo, existen dos problemas. Primero, aún si todo el CO2 disponible se enviara a la atmósfera marciana el planeta no necesariamente se calentaría lo suficiente para que los humanos sobrevivan, porque nadie sabe con certeza cuánto CO2 hay. Y segundo, la mejor manera de que Marte deje escapar su CO2 espontáneamente es calentándolo. Es un círculo vicioso.

 La NASA, han estado estudiando el efecto de los PFCs. McKay fue uno de los organizadores de la conferencia sobre terraformación donde Marinova presentó su proyecto de estigación. 

Los PFCs tienen muchas ventajas. Primero, son gases super-invernadero, es decir, que con pocos gases se puede calentar mucho. Segundo, son gases de larga duración. En la Tierra, esto causa serios problemas, pero la longevidad de estos gases podría tener un efecto positivo en Marte. Tercero, los gases no afecta nocivamente a los organismos vivos.

Finalmente, a diferencia de sus primos químicos, los clorofluorocarbonos (CFCs), los PFCs no reducen el ozono. El ozono en la atmósfera terrestre provee protección contra los rayos ultravioleta (UV), que son dañinos para la vida. En Marte, construir una capa de ozono en la atmósfera, sería una meta importante para los terraformadores. " Tu no quieres destruir al ozono", dice Marinova, "porque es un protector contra los rayos UV". 

Arriba: La luz del Sol, es absorbida por la superficie del planeta, que entonces irradia cálida energía infrarroja hacia la atmósfera. Los gases invernadero no permiten que esa energía escape hacia el espacio.

La luz del Sol que alcanza las superficies de los planetas, es visible y ultravioleta. El planeta absorbe esta energía solar, y la irradia de regreso a la atmósfera en forma de radiación infrarroja. Los gases invernadero en la atmósfera trabajan como una capa aislante, atrapan la radiación infrarroja y no dejan que ésta escape hacia el espacio .

El CO2 y el vapor de agua son adecuados para atrapar algo de esta energía infrarroja, aunque no toda. En la Tierra hay tanto CO2 y agua en la atmósfera, que no importa si parte de la radiación infrarroja se escapa al espacio. 

 

Pero en Marte, los terraformadores querrán conservar todo el calor que puedan. Una cuidadosa combinación de PFCs podría faciliatar este trabajo. 

"Cuando empecemos a calentar a Marte", explica Marinova, "queremos cubrir todo el espectro de radiación infrarroja térmica". Una vez que el "CO2 sea liberado, gran parte del trabajo estará hecho," y los PFCs serían usados solamente para llenar los espacios que queden. 

¿Y, qué tan rápido puede calentarse Marte? 

"Eso depende," dice Marinova, de "que tan rápido fabriquemos los gases." Según cálculos aproximados "si usted tiene 100 fábricas, cada una con la capacidad energética de un reactor nuclear, trabajando continuamente durante 100 años, Marte podría calentarse entre unos 6 a 8 grados". A ese ritmo, nos tomaría unos 800 años aumentar la temperatura marciana promedio hasta el punto de fusión del agua — recordemos que en este momento Marte está a 55 grados bajo cero. De hecho no tomaría tanto tiempo, subraya Marinova, porque sus cálculos no incluyen los efectos de retroalimentación del CO2 que sería liberado en Marte conforme éste se vuelva más caliente. "Si logramos encontrar gases invernadero artificiales más eficientes, podríamos hacerlo aún más rápido," añade Marinova.

Arriba: Margarita Marinova, joven estudiante universitaria, está aumentando nuestro entendimiento acerca de como podríamos hacer Marte habitable para los seres humanos. Junto a Margarita se encuentra Phobos, miembro del equipo Haughton-Mars de expedición al Artico. Imagen cortesía de la Sociedad Marte.

Poblar Marte es aún un sueño lejano. El plan actual de la NASA para la exploración del planeta rojo durante las siguientes dos décadas, no incluye siquiera una misión pionera tripulada. Para que un asentamiento permanente se establezca allá –asentamiento que podría comenzar las labores de terraformación–, los avances tecnológicos podrían permitir calentar la atmósfera mucho más eficientemente de lo se puede con las técnicas de científicos como Marinova.