Telescopio espacial Spitzer

 
 
Construyendo al spitzer.
 

 

Cuando Spitzer fue diseñado por primera vez tenía un presupuesto de dos billones de dólares (US). Pero los científicos e ingenieros fueron capaces de modificar su diseño y su órbita para que costara menos de medio billón de dólares (US). Spitzer va a costar aproximadamente lo mismo que la construcción de un nuevo estadio de deportes.

En los primeros planes, Spitzer iba a orbitar la Tierra, como la mayoría de los satélites. Como Spitzer necesita helio líquido para mantenerse frío, y éste es bastante pesado, lo que incrementa los costos de lanzamiento, los científicos trataron de re-diseñar Spitzer de forma que necesitara llevar menos helio.

Para mantener Spitzer muy frío con menos helio líquido se decidió cambiar su órbita, de forma que ésta le llevara a una parte más fría del espacio. Spitzer va a compartir con la Tierra su órbita alrededor del Sol, pero alejándose poco a poco de ella (ya que la Tierra emite calor). Spitzer tiene que tener cuidado al mirar a ciertas partes del cielo; no puede, por ejemplo, mirar directamente al Sol, porque éso estropearía sus detectores (al igual que dañaría tremendamente nuestros ojos).

Spitzer tiene que mantener sus paneles solares apuntando al Sol, ya que de ahí obtiene su energía. Aunque hay regiones hacia las que Spitzer no puede mirar en ciertas ocasiones, será posible observar todo cielo durante al menos seis meses del año, siendo cinco años la vida estimada de Spitzer.

 

El Telescopio Espacial Spitzer con la Vía Láctea en el fondo brillando en el infrarrojo

El Telescopio Espacial Spitzer con la Vía Láctea en el fondo brillando en el infrarrojo

El Telescopio Espacial Spitzer (SST por sus siglas en inglés) (conocido inicialmente como Instalación de Telescopio Infrarrojo Espacial o SIRTF de sus siglas en inglés), es un observatorio espacial infrarrojo, el cuarto y último de las Grandes Observatorios de la NASA. Otros telescopios espaciales en el infrarrojo que han precedido al Spitzer fueron los telescopios IRAS e ISO.

 

Fue lanzado el 25 de agosto de 2003 desde el Centro Espacial Kennedy usando como vehículo un Delta 7920H ELV. Mantiene una órbita heliocéntrica y va equipado con un telescopio de 85 cm de diámetro. La duración de la misión del Spitzer es de un mínimo de 2,5 años, con una posible extensión hasta 5 años. El coste total de la misión se ha estimado en 670 millones de dólares. Entre los retos tecnológicos de esta misión se encontraba la realización del espejo principal de Berilio.

Manteniendo la tradición de la NASA, el telescopio fue renombrado después de su demostración de operación exitosa, en 18 de diciembre de 2003. A diferencia de la mayoría de los telescopios, que son nombrados por un panel de científicos, el nombre de éste fue obtenido de un concurso abierto sólo a niños. El nombre final proviene del Dr. Lyman Spitzer, Jr., considerado uno de los científicos más influyentes del siglo XX y uno de los primeros impulsores de la idea de telescopios espaciales proponiendo esta posibilidad en los años 40.

 

Con el Spitzer se quiere estudiar objetos fríos que van desde el Sistema Solar exterior hasta los confines del universo. Este telescopio constituye el último elemento del programa de Grandes Observatorios de la NASA, y uno de los principales elementos del Programa de Búsqueda Astronómica de los Orígenes (Astronomical Search for Origins Program). El telescopio contiene tres instrumentos capaces de obtener imágenes, realizar fotometría en el rango de 3 a 180 micras y obtener espectros de gran resolución en el rango de 5 a 100 micras.

Investigaciones

En mayo del 2007 obtuvo datos sobre un diminuto planeta al que se denominó HD14026b, el planeta extrasolar era el más caliente registrado hasta ese momento con 3700 ºC en superficie.[1]

 

En agosto del 2007 detectó una inmensa cantidad de vapor de agua dentro de un sistema estelar en formación llamado NGC 1333-IRAS 4B. El vapor procedente de la nube central del sistema cae sobre un disco de polvo estelar del que surgirían los planetas y cometas. Este sistema crece dentro de su núcleo frío de gas y polvo. El director del estudio Dan M. Watson[2] , de la Universidad de Rochester, en Nueva York dijo: "por primera vez estamos viendo cómo llega el agua hasta el lugar en el que se formarían los planetas". [3]