Baikonur es una base espacial rusa, desde ahí despegó el primer misil balístico intercontinental, desde Baikonur partió y se puso en órbita el primer satélite artificial de la Tierra (Sputnik) y desde Baikonur marchó al espacio el primer cosmonauta de la Humanidad.
 
 
Si hablamos de Baikonur, el adjetivo más acertado sería «el primero» – afirma el director de la Agencia Federal Espacial (Roskosmos), Anatoli Perminov-. Precisamente desde Baikonur había despegado el primer misil balístico intercontinental, desde Baikonur había sido llevado a la órbita el primer satélite artificial de la Tierra y desde Baikonur había partido al espacio el primer cosmonauta del planeta».
 
 

Es así como Perminov había anticipado su intervención en la reunión que mantuvo con periodistas en la víspera del 50º aniversario de la creación de la célebre base espacial.

Hoy día, Baikonur no sólo es un instrumento clave del programa espacial federal, sino también es objeto de una estrecha cooperación internacional.

 

Al principio, Baikonur había sido pensado como un objetivo exclusivamente militar destinado para los ensayos del supercohete R-7, que sería el vector de la bomba de hidrógeno rusa. El polígono de Kapustin Yar, situado en la orilla izquierda (asiática) del Volga no muy lejos de Volgogrado, le quedaba «estrecho» a ese cohete.

De manera que se necesitaba una región bien vasta y poco poblada, cuyas tierras no se aprovechaban con fines agrícolas y por donde pasaba algún ferrocarril. Esa región fue encontrada en Kazajstán, al este del mar de Aral. Era un semidesierto al norte del cual se veía la meseta de Betlak-Dala (Estepa Hambrienta), y al sur se extendía el desierto de Kara Kum. Pero allí también corría el Syr-Daria, uno de los mayores ríos de Asia Central, y pasaba el ferrocarril que unía a Moscú con Tashkent, capital de Uzbekistán.

Los primeros quienes visitaron ese inhabitado lugar fueron los geodestas y los ingenieros hidráulicos, que se dedicaron a estudiar el relieve del terreno, el carácter de los suelos y los recursos hídricos.

Después, el 12 de enero de 1955, vino un grupo de constructores militares a la cabeza del teniente Igor Denezhkin. Era increíble la velocidad con la que iba creándose el polígono. Tan sólo para abrir el canal por el cual se desviarían las llamas durante el despegue del R-7, fue retirado un millón de metros cúbicos de tierra. Ya el 6 de mayo de 1957, el primer cohete había quedado colocado en su rampa de lanzamiento.

 

Después que fuera lanzado el primer satélite, se decidió cambiarle el nombre al «Polígono del Ministerio de Defensa», porque si se trataba de lanzamientos de ingenios espaciales, aquello debía ser una base espacial. En fin de cuentas, se le puso el nombre de «Baikonur».

Cabe explicar que ese nombre lo habían elegido los servicios secretos soviéticos especialmente para despistar al «enemigo potencial». En Kazajstán realmente existe el poblado de Baikonur, pero se encuentra a 350 kilómetros al norte de la estación de trenes de Tiura-Tam, en torno a la cual había sido instalada la base espacial.

Los cálculos balísticos más elementales señalaban que la verdadera base espacial y el verdadero Baikonur eran dos puntos geográficos distintos. No obstante, con la ayuda de los medios de comunicaciones ese nombre arraigó.

 

«Para hoy, es el mayor complejo del mundo empleado para lanzar ingenios espaciales -comentó Perminov-. En virtud del acuerdo concertado entre Rusia y Kazajstán el 9 de enero de 2004, la parte rusa arrendará el ’Baikonur’ hasta 2050».

 

  

Es importante señalar en este caso que el adjetivo «mayor del mundo» se correlaciona perfectamente con los adjetivos «en constante desarrollo» y «eficaz».

«Aparte de Rusia y Kazajstán, también Estados Unidos y Ucrania están interesados en que Baikonur siga desarrollándose -continuó el jefe de "Roskosmos"-. En lo que toca a Kazajstán, este país ya cuenta con su propio programa espacial bastante ambicioso, y caso que llegue a ejecutarlo, llegará a figurar entre las mayores potencias espaciales». Por lo menos, en Rusia ya se construye el primer satélite de Kazajstán, el «Kazsat».

 

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En cuanto a EEUU, está muy interesado en los servicios de lanzamiento que brinda Baikonur», apuntó Perminov explicando que los lanzamientos desde esa base espacial son muy ventajosos debido a la situación geográfica del lugar. El año pasado, Rusia fue la primera del mundo por el volumen de los servicios de lanzamiento que había ofrecido.

De manera que un objetivo tan supersecreto como era el «Baikonur», creado para ensayar el escudo nuclear del país, se ha convertido por el imperativo del tiempo en el centro espacial más célebre del mundo.