Avanza el plan para crear la agencia espacial mexicana

El dictamen de ley para la creación de la Agencia Espacial Mexicana
(AEXA) fue aprobado hoy por unanimidad en las comisiones unidas de
Ciencia y Tecnología y de Estudios Legislativos del Senado, informó la
oficina de la senadora yucateca Beatriz Zavala
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El
dictamen establece que la AEXA será un organismo público
descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio y con
autonomía técnica y de gestión para el cumplimiento de sus
atribuciones, objetivos y fines. Formará parte del sector coordinado
por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

He aquí las líneas iniciales de la propuesta presentada a la Cámara de Senadores:

“La
ciencia y la tecnología son detonadores económicos por excelencia. En
países desarrollados el 50% del P.I.B. proviene directa o
indirectamente del desarrollo científico y tecnológico, mientras que en
países en vías de desarrollo, como México, este porcentaje es de apenas
el 25%.

En este sentido, la creación de agencias espaciales
tiene grandes impactos en áreas como las telecomunicaciones, la
medicina, la robótica, la electrónica, la mejora de técnicas de suelo
agrícola y la ecología, entre otras, que permiten mejorar las
condiciones de vida en todos los órdenes, incluyendo la prevención de
desastres.”


Por estas razones se ha decidido
impulsar la creación de la Agencia Espacial Mexicana, la cual será un
organismo de carácter técnico especializado, encargado de coordinar,
impulsar y fomentar todo lo relacionado con la investigación,
exploración y utilización del espacio exterior como patrimonio de la
nación mexicana.

En estas líneas se manifiesta cuáles son los
objetivos de la Agencia Espacial Mexicana, tal y como aparecen en la
página web que promociona su creación, y cuáles son los beneficios que
resultarán de la creación de la misma.

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El objetivo de la Agencia Espacial Mexicana se
resume en el establecimiento en el país de competencias técnico
científicas en el área espacial, que hagan posible su actuación en un
marco de autonomía en la materia y su integración activa en la
Comunidad Espacial Internacional, a través de impulsar los siguientes
10 puntos:

1. La selección de alternativas tecnológicas para la solución de problemas nacionales.

2. El desarrollo de soluciones propias para problemas específicos.

3.
La utilización de información y tecnología generada en las áreas
espaciales y relacionadas, que sean de interés para la sociedad
mexicana.

4. Negociaciones, acuerdos y tratados internacionales en materias relacionadas con las actividades espaciales.

5. La coordinación de investigaciones en materia espacial.

6.
El reconocimiento de la importancia que para la economía, la educación,
la cultura y la vida social, tiene el desarrollo, apropiación y
utilización de los conocimientos científicos y desarrollos tecnológicos
asociados a la investigación espacial.

7. El intercambio académico entre instituciones de investigación científica y tecnológica.

8. El desarrollo de protocolos de intercambio científico, tecnológico y de colaboración con otras agencias espaciales.

9.
La involucración de las empresas mexicanas con la capacidad tecnológica
necesaria, para proveer de equipos, materiales, inversiones y servicios
que requieran proyectos propios o de agencias con las que se tengan
protocolos de intercambio y colaboración.

10. La adecuación del
sector productivo nacional, para participar y adquirir competitividad
en los mercados de bienes y servicios espaciales.

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El impacto a
medio plazo en el país será decisivo para dejar de ser “un país en vías
de desarrollo” y llegar a ser un país en pleno uso de sus recursos.

Citando
al conocido ingeniero, científico y divulgador mexicano, Don José de la
Herrán, con el que nuestras compañeras en Astroseti, María Luisa
Hernández y Lourdes Cahuich, sostuvieron una interesante charla con
motivo del pasado tránsito de Mercurio de 2006:

‘El hecho de
haber viajado a la Luna, en el sentido pragmático, ¿de qué sirvió?
Haber logrado avanzar en las tecnologías necesarias para enviar tres
personas a la Luna, se revierte en infinidad de mejorías para el ser
humano en el sentido médico, alimenticio y práctico. Las calculadoras
actuales fueron posibles por la miniaturización’.‘Lo que quiero
decir , es que el hecho de ir a la Luna
no es el fin, es el medio para lograr avances mucho más rápidos en
diversos campos de la ciencia y la técnica, que si se utilizan con
inteligencia pueden redundar en el bienestar de la humanidad.’

Como
conclusión, la Agencia Espacial Mexicana permitirá crear una sinergia
entre recursos humanos capaces y profesionales con el interés de
realizar investigaciones y desarrollos científico–tecnológicos; y con
el ingenio y la inteligencia de los ciudadanos, para tomar la
tecnología existente y mejorarla, y posteriormente, generar la propia;
en un ambiente de cooperación internacional.https://i1.wp.com/aexa.divaac.org/images/aprobacion.jpg


Así pues, la
Agencia Espacial Mexicana no es el fin, es el medio para lograr avances
en los diversos campos de la ciencia y la tecnología, cuyos resultados
llevarán a México a la mejora de su economía, de su desarrollo social y
cultural, y, finalmente, a la mejor calidad de vida de sus habitantes.


Estamos
convencidos de que en México hay un enorme potencial humano capaz de
desarrollar nuevos horizontes tecnológicos que participen en esta
aventura del descubrimiento, del desarrollo para la exploración
espacial y de las posibilidades del ser humano y desde aquí les
enviamos todo nuestro apoyo y les deseamos que vean cumplido su sueño,
un sueño que también es el nuestro.

Para mayor información sobre los avances de este proyecto les invitamos a visitar: http://aexa.divaac.orghttps://i0.wp.com/www.kosmo.cz/data/1030/359-641.jpg

Desde la creación de la
NASA allá por la década de los 50, hemos podido constatar que los
conocimientos y las tecnologías surgidas de la investigación y el
desarrollo aeroespacial tienen una influencia inmediata sobre la vida
cotidiana de los seres humanos. El mundo tal y como lo conocemos habría
sido imposible sin la exploración espacial. Hoy por hoy, no contaríamos
con materiales como los materiales cerámicos diseñados para soportar
las altas temperaturas a las que tiene que enfrentarse un transbordador
en su entrada y salida de la atmósfera terrestre, o los desarrollados
en el espacio, lejos de la presión atmosférica y la aceleración
gravitacional. Velcro, hornos microondas, teléfonos móviles, internet,
sistemas de posicionamiento global, paneles solares, marcapasos,
ordenadores portátiles, alimentos deshidratados, gafas de sol,
medicamentos, herramientas diagnósticas y un larguísimo etcétera, son
sólo algunos de los productos derivados de la exploración espacial de
los que nos podemos beneficiar hoy en día. Campos como la meteorología,
la medicina, las comunicaciones y la agricultura, sin contar por
supuesto con la física, la química o las matemáticas, se benefician
mutuamente y se ven beneficiados por la contínua investigación y el
diseño de nuevas aplicaciones que requiere el funcionamiento de una
agencia espacial.

Las naciones que cuentan con una agencia
espacial desarrollan su propia tecnología y pueden aplicarla más tarde
a resolver algunas de sus carencias o impulsar distintos ramos de la
industria dentro de su ámbito geográfico, dando un inestimable empuje a
su economía, creando puestos de trabajo, motivando el comercio y
beneficiando así a todos sus ciudadanos. De este modo, ciencia y
tecnología se convierten en precursores del desarrollo económico y
social.

Además, como ya hicieran Estados Unidos y la Unión
Soviética en 1975 al abrir las puertas a la cooperación internacional
en materia aeroespacial con su programa Apolo-Soyuz, contar con el
respaldo de una agencia espacial significa pertenecer a una comunidad,
la Comunidad Espacial Internacional, y tener la oportunidad de
participar en proyectos de gran magnitud como pueda ser la Estación
Espacial Internacional.