Seres humanos en el
espacio


El espacio es un lugar muy hostil para el ser humano. La
falta de aire y de presión atmosférica puede matar a una persona en cuestión de
segundos. Las temperaturas son impresionantes: cerca del cero absoluto a la
sombra de un planeta, y de varios cientos de grados bajo la acción solar
directa. Al no existir protección atmosférica, las radiaciones cósmicas pueden
resultar mortales.

http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/1ESO/atmosfera/img/atmosfera%20capas.jpg

Los avances científicos y tecnológicos logrados en
las últimas décadas han permitido desarrollar una gran cantidad de elementos que
protegen al ser
humano durante los vuelos más allá de la atmósfera. Biólogos, médicos, físicos,
ingenieros y meteorólogos trabajaron y trabajan en forma permanente para mejorar
la calidad de vida de los astronautas y evitar riesgos durante la permanencia en
el espacio.

https://i1.wp.com/img.xataka.com/spacecycle.jpg

Aunque siempre se supuso que la gravedad es
necesaria para el desarrollo normal de la vida humana, los efectos producidos
por la ingravidez fueron mucho más nocivos que los esperados. Osteoporosis,
atrofia muscular con fuertes incidencias en el sistema cardiovascular,
disminución del número de glóbulos rojos en sangre, entre otras alteraciones,
obligaron a los especialistas a diseñar actividades para las tripulaciones.
Asimismo, las estaciones espaciales permanentes incluyen reemplazos periódicos
de sus tripulantes, con el objeto de evitar someterlos a situaciones de
ingravidez prolongadas en exceso.

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La ausencia de la fuerza de gravedad, cuya magnitud
está relacionada con la masa de los cuerpos, implica una situación atípica que
produce infinidad de trastornos en el organismo de los astronautas.


 Veamos
algunos de ellos
:


Irrigación
sanguínea
.
Por la gravedad, los fluidos se ven atraídos hacia las piernas y se reparten
correctamente por todo el organismo. En el espacio, en cambio, la sangre que
debería irrigar las extremidades inferiores se redistribuye en la cabeza y en el
tórax y provoca, al inicio del vuelo, la característica hinchazón del rostro de
los astronautas. Se produce una respuesta del organismo a la redistribución de
líquidos. Para adaptarse a la nueva situación, se elimina agua, con la
consiguiente disminución del volumen corporal.

Una vez de regreso, tiene lugar la situación
inversa; en consecuencia, al disminuir la irrigación en la parte superior del
cuerpo, los astronautas pueden sufrir mareos y desmayos. 


Músculos.

En el espacio carece de sentido la relación peso-masa. Una balanza resultaría
completamente inútil a bordo de una nave espacial. Se puede apreciar si una
persona es corpulenta o delgada, pero es imposible establecer su peso.

Como los astronautas flotan dentro de la nave, a la
larga se produce la atrofia muscular. Con el fin de contrarrestar este efecto,
los tripulantes deben realizar diariamente ejercicios y vestir trajes espaciales
con fuertes elásticos en la zona de las articulaciones, para forzar los
movimientos.


 Equilibrio.

Durante ¡os primeros días de viaje, cerca de la mitad de la tripulación sufre
del “mal del espacio”, que se manifiesta con vómitos, dolores de cabeza y
sudoración. Éstos son los efectos de la confusión que provoca ¡a ingravidez
sobre el sistema vestibular, el órgano del equilibrio ubicado en el oído
interno.


 Alimentación.

Al contrario de lo que se podría pensar, los astronautas necesitan muchas
calorías diarias, ya que consumen muchísima energía al realizar las cosas más
simples. Pero además de incluir gran cantidad de calorías, la dieta espacial
está balanceada en forma diferente de la terrestre. Por ejemplo, es fundamental
que contenga un alto porcentaje de calcio, ya que este elemento que forma los
huesos se pierde progresivamente en el espacio. Lo mismo sucede con los glóbulos
rojos de la sangre, lo cual se contrarresta parcialmente con una alimentación
rica en hierro.

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La mecánica de comer y beber también es diferente.
Los alimentos tienen que ser
introducidos en la boca con mucho cuidado; una vez allí, la ingravidez ya no
importa. Beber puede resultar más complicado. No se puede servir
las bebidas en vasos, porque la tensión superficial de los líquidos hace que
permanezcan dentro de su envase y, si se los agitara, flotarían como globos. De
cualquier modo, todo se soluciona utilizando una pajita.

 Otros problemas fisiológicos importantes, que deben
tenerse en cuenta en la colonización espacial, tienen que ver con el
reabastecimiento de oxígeno y de otros nutrientes que, de alguna forma, deben
conservar durante meses o años en la nave espacial (una solución serían los
cultivos hidropónicos a partir de excreciones humanas o métodos
electroquímicos); con los peligros de la radiación, y, finalmente, con el calor
o el frío, así como con la presión barométrica, que puede producir la
descompresión espacial.



Peso e ingravidez. Digámoslo así: Una cosa es la
fuerza peso (P), y otra es la sensación de peso. La fuerza de atracción que
ejerce la Tierra sobre la nave y sus tripulantes, el peso, proporciona la fuerza
centrípeta necesaria para mantenerlos en movimiento orbital. Al no existir una
fuerza que los sostenga, los astronautas no tienen sensación de peso y se
encuentran en un estado de ingravidez aparente, exactamente igual que la que se
experimenta en una caída libre (como si se encontraran en el interior de un
ascensor que se está cayendo).


Un
sueño que se hace realidad

Con la tenaz intención de habitar el espacio, los
soviéticos y, más tarde los norteamericanos, construyeron naves diseñadas
especialmente para permanecer largos períodos en órbita terrestre, mientras las
tripulaciones se iban renovando en forma periódica. Las primeras estaciones
espaciales fueron la soviética Salyut 1 (lanzada el 19 de abril de 1971) y la
estadounidense Skylab (lanzada el 25 de mayo de 1973).

En junio de 1998, comenzó la concreción del proyecto
más espectacular de la historia espacial: la Estación Internacional Alfa (más
conocida como la ISS, International Space Station). “La ¡SS representa el mayor
proyecto tecnológico internacional de toda la historia pacífica de este
planeta”, señaló con entusiasmo Daniel Goldin, director de la NASA. Y no es para
menos: 16 países aportan sus recursos y su experiencia científica para realizar
un sueño que costará 18.000 millones de dólares.

https://i2.wp.com/www.astromia.com/fotohistoria/fotos/mir.jpg

La construcción en el espacio de la ¡SS demandará 44
lanzamientos de cohetes europeos, rusos y estadounidenses, que pondrán en órbita
una plataforma que pesará unas 500 toneladas. Tendrá alrededor de 110 m de largo
y 90 m de ancho. El espacio presurizado para vivir y trabajar adentro de la
estación será
equivalente a dos cabinas de un avión 747. La estación orbitará a una “altura”
media de 350 kilómetros, inclinada respecto del ecuador unos 50 grados.

Los catorce astronautas que han sido seleccionados
para montar la estación espacial, que estaría concluida en el año 2005, realizan
en la actualidad un riguroso entrenamiento para efectuar la complicada tarea.
Desde enero de 1999, una tripulación “internacional”, integrada por tres
personas, vive a bordo de la ISS, simbolizando de esta forma la presencia
permanente de seres
humanos en el espacio.

  “Durante siete horas y 55 minutos Tamara Jernigán y
Daniel Barry salieron a caminar Mas al/a de lo prolongado1 no fue un paseo común
porque ambos son astronautas del Discovery y la caminata fue realizada a 386 mil
metros de altura El objetivo fue colocar dos pequeñas grúas en la Estación
Espacial Internacional, a la que está acoplado el Discovery desde el sábado
pasado. Jernigán y Barry se encontraron apoyados por otros cinco compañeros,
tres norteamericanos, un canadiense y un ruso, desde el interior de la nave. La
misión STS-96 es el primer vuelo dirigido a la construcción de la estación
espacial científica que se concluirá en el 2005. Durante la caminata ocurrieron
algunos problemitas, como demorar una hora más de lo calculado en desensamblar
una de las grúas, atornillada demasiado firmemente al costado del Discovery.
Aunque no hubo consecuencias negativas, una cadena suelta pasó “volando” por
delante de la cabina del piloto. Tras el montaje de las grúas, la tripulación
tenía previsto pisar por primera vez el interior de la Estación Espacial”


 


Una Agenda Muy
Especial:

Concebida como un verdadero laboratorio, el programa
de la ¡SS propone investigaciones muy interesantes y novedosas, que se han
agrupado según las siguientes áreas: Micro gravedad, Ciencias de la vida,
Ciencias de la Tierra, Ciencias del espacio, Desarrollo de productos y
Biotecnología. 


Microgravedad

La ISS ofrecerá una oportunidad única para estudiar
y controlar procesos de ingravidez, verificar las teorías existentes e, incluso,
formular otras nuevas. Observar
cómo se forman las estructuras atómicas o moleculares en distintos materiales,
cómo se comportan los fluidos o cómo se altera la combustión en un medio
ingrávido, son sólo algunos de los temas de esta nutrida agenda.

 Ciencias
de la vida

Fundamentalmente, el programa pone especial énfasis
en estudiar los problemas asociados con permanecer períodos prolongados en
ingravidez y comprender los efectos que provoca la gravedad en la evolución,
desarrollo, morfología y funcionamiento de los seres vivos. El
programa de estudio involucra a animales (incluyendo seres humanos), plantas,
tejidos, microorganismos y células.

 Ciencias
de la Tierra

El itinerario de la estación espacial permitirá observar
el 75% de la superficie terrestre, donde habita el 95% de la población mundial.
Convirtiéndose en una verdadera “ventana al mundo”, la ¡SS podrá predecir
cambios climáticos, orientar políticas que mejoren el uso de la vegetación y la
tierra, ubicar fuentes minerales o de alimentos, y controlar la “salud” del aire
y los océanos, entre otras cosas. Según los especialistas, “permitirá mejorar la
calidad de vida de todos los humanos y de las futuras generaciones”.

 Ciencias
del espacio

Los investigadores esperan incrementar sus
conocimientos del Sistema Solar y valorar sus efectos actuales y futuros sobre
nuestro planeta.

Luchando “codo a codo” con las novelas de
ciencia-ficción, la SS será
la primera estación diseñada para que los tripulantes participen en las tareas
de mantenimiento y operación de los sistemas. “La naturaleza dinámica del
espacio demanda que seamos capaces de responder rápidamente —señalaron los
diseñadores—. Los tripulantes estarán en condiciones de observar,
filmar, caracterizar y valorar el impacto de los eventos cósmicos, en el preciso
momento en que ocurren.” 


Desarrollo de
productos

Los especialistas señalan que las condiciones de
ingravidez y ultra-vacío del espacio permitirán desarrollar productos “más
perfectos” que los que se pueden desarrollar en las condiciones terrestres.
Muchas empresas “de punta” confían (léase aportan grandes sumas de dinero) en
que las investigaciones que se realizarán a bordo de la SS posibilitarán el
acceso a nuevas tecnologías y mercados no explotados hasta el presente.

 Biotecnología

La Biotecnología es la aplicación de la Ingeniería y
la Tecnología a las Ciencias de la vida. La SS se propone investigar en dos
áreas fundamentales: la estructura y funcionamiento de las proteínas y el
cultivo de células y tejidos. Los científicos aspiran a que sus estudios
contribuyan al desarrollo de medicamentos más efectivos y, por lo tanto, a
mejorar la calidad de vida. A más largo plazo, consideran que el espacio será un medio ideal
para “fabricar” tejidos y órganos útiles para trasplantes en humanos.


Un
sueño que se hace realidad

Con la tenaz intención de habitar el espacio, los
soviéticos y, más tarde los norteamericanos, construyeron naves diseñadas
especialmente para permanecer largos períodos en órbita terrestre, mientras las
tripulaciones se iban renovando en forma periódica. Las primeras estaciones
espaciales fueron la soviética Salyut 1 (lanzada el 19 de abril de 1971) y la
estadounidense Skylab (lanzada el 25 de mayo de 1973).

En junio de 1998, comenzó la concreción del proyecto
más espectacular de la historia espacial: la Estación Internacional Alfa (más
conocida como la ISS, International Space Station). “La ¡SS representa el mayor
proyecto tecnológico internacional de toda la historia pacífica de este
planeta”, señaló con entusiasmo Daniel Goldin, director de la NASA. Y no es para
menos: 16 países aportan sus recursos y su experiencia científica para realizar
un sueño que costará 18.000 millones de dólares.

https://i1.wp.com/esamultimedia.esa.int/images/ISS/ISS_S5flight.jpg

La construcción en el espacio de la ¡SS demandará 44
lanzamientos de cohetes europeos, rusos y estadounidenses, que pondrán en órbita
una plataforma que pesará unas 500 toneladas. Tendrá alrededor de 110 m de largo
y 90 m de ancho. El espacio presurizado para vivir y trabajar adentro de la
estación será
equivalente a dos cabinas de un avión 747. La estación orbitará a una “altura”
media de 350 kilómetros, inclinada respecto del ecuador unos 50 grados.

Los catorce astronautas que han sido seleccionados
para montar la estación espacial, que estaría concluida en el año 2005, realizan
en la actualidad un riguroso entrenamiento para efectuar la complicada tarea.
Desde enero de 1999, una tripulación “internacional”, integrada por tres
personas, vive a bordo de la ISS, simbolizando de esta forma la presencia
permanente de seres
humanos en el espacio.



 “Durante siete horas y 55 minutos Tamara Jernigán y
Daniel Barry salieron a caminar Mas al/a de lo prolongado1 no fue un paseo común
porque ambos son astronautas del Discovery y la caminata fue realizada a 386 mil
metros de altura El objetivo fue colocar dos pequeñas grúas en la Estación
Espacial Internacional, a la que está acoplado el Discovery desde el sábado
pasado. Jernigán y Barry se encontraron apoyados por otros cinco compañeros,
tres norteamericanos, un canadiense y un ruso, desde el interior de la nave. La
misión STS-96 es el primer vuelo dirigido a la construcción de la estación
espacial científica que se concluirá en el 2005.


Durante la caminata ocurrieron
algunos problemitas, como demorar una hora más de lo calculado en desensamblar
una de las grúas, atornillada demasiado firmemente al costado del Discovery.
Aunque no hubo consecuencias negativas, una cadena suelta pasó “volando” por
delante de la cabina del piloto. Tras el montaje de las grúas, la tripulación
tenía previsto pisar por primera vez el interior de la Estación Espacial”