Marte: ¿Vivo o Muerto?

Por: Robert Evans

Recientes investigaciones sobre el planeta, han convencido a los científicos que Marte puede aún ser geológicamente activo.

"Marte
no es el tipo de lugar donde dejar a los niños. De hecho es tan frío
como el infierno." Tal y como decía la canción de Elton John en los
años 70. –

http://agaudi.files.wordpress.com/2008/05/phoenix_landing_site_usgs_map_20080519.jpg

Las palabras expresan las nociones del público de
la época acerca del Planeta Rojo: seco, frío, polvoriento, estéril y
marcado por los cráteres – tal y como indicaban las propias imágenes
enviadas en los 60 por la serie de sondas Mariner.


Aquellas
misiones nos trajeron las fotos de la basta masa del Monte Olimpo, el
mayor volcán del sistema solar. Pero a pesar de vislumbrarse
gigantesco, en apariencia está extinguido. Tras examinar estas
imágenes, la mayoría de los científicos concluyeron que la actividad
geológica en Marte había cesado mucho tiempo atrás.

https://i2.wp.com/www.astroyciencia.com/wp-content/uploads/2007/05/monte_olimpo_marte.jpg

Sin
embargo, recientes investigaciones sobre el planeta, han convencido a
algunos científicos de que Marte podría estar aún geológicamente
activo. La zona donde los científicos se están dejando los ojos es
Tharsis, una región elevada que ocupa aproximadamente el 25% del área
superficial del planeta. Tharsis contiene la cadena de volcanes más
grandes del Sistema Solar – Monte Olimpo, Montes de Tharsis y Montes
Ascraeus. También alberga algunas misteriosas formaciones tectónicas o
de la corteza.


En la Conferencia de Ciencia Lunar y
Planetaria de marzo del 2001, Bob Anderson, Científico que investiga en
el proyecto MER (Rovers Exploradores de Marte) del Jet Propulsion
Laboratory (JPL) en Pasadena, hizo la siguiente pregunta: "¿Está Marte
tectónicamente activo hoy en día?"
https://i2.wp.com/marsrovers.nasa.gov/mission/images/rover1_detail_500.jpg


Él y sus colegas
utilizaron los datos obtenidos por los orbitadores de la NASA Viking a
mediados de los 70 para cartografiar más de 24.000 formaciones
tectónicas en Tharsis: rupturas por tensión; excavaciones sencillas
(hoyas largas y estrechas sobre suelos planos formadas por fallas
interiores y depresiones); excavaciones complejas; fallas y canales; y
crestas rugosas (en formas lineales o arqueadas, de alturas
asimétricas, localizadas por otro lado sobre suaves planicies).

https://i2.wp.com/a52.g.akamaitech.net/f/52/827/1d/www.space.com/images/071017-mars-tharsis-02.jpg

Todas
estas formaciones pueden haber sido originada por movimientos de la
corteza en asociación con actividad volcánica, la cual, tal y como la
conocemos en la Tierra, crea, rompe, forma canales y pliegues conforme
la corteza se expande y contrae. Pero tenemos muy pocos datos sísmicos
sobre Marte. (Las amartizadoras Viking, contaban con sismómetros, pero
no pudieron devolver información concluyente.)

https://i1.wp.com/www.msss.com/mars_images/moc/moc_atlas/indexfull.jpg

Si no podemos
detectar sísmicamente terremotos en Marte, ¿cómo podemos determinas si
la corteza se está moviendo? Y sin muestras datadas de las rocas
afectadas por estos movimientos de la corteza, ¿cómo pueden saber los
científicos cuanto tiempo hace que sucedió la actividad?


La
respuesta llega de los cielos, a lo largo de su vida, Marte, como todos
los planetas terrestres, han sido bombardeados por objetos espaciales.
Cada colisión produce un cráter en la superficie donde golpea el
objeto. Como media, cuanto más tiempo permanece expuesta la superficie,
más impactos recibe, y si la superficie no es destruida por algún
proceso geológico como erosión o enterramiento, por ejemplo, preservará
un registro del castigo que ha sufrido.

https://i2.wp.com/media-2.web.britannica.com/eb-media/90/76190-004-9107BF4F.jpg
En 1960, Bill
Hartmann del Instituto de Ciencia Planetaria en Tucson, AZ, contó
cráteres en las grandes planicies de lava en la Luna, y comparando las
cifras obtenidas con el número de cráteres conocidos en Canadá, predijo
que la edad de los mares lunares, regiones de la superficie lunar
relativamente libres de cráteres, podrían tener 3.400 millones de años.
Las rocas traídas de vuelta por los astronautas del Apolo, demostraron
que estaba en lo cierto.


"Podemos reconstruir el ritmo
temporal de creación de cráteres en la Luna," dice Hartmann. "Mi
trabajo ha consistido en tomar eso y tratar de aplicarlo en Marte,
usando varias estimaciones porcentuales y comparativas Marte-Luna de
impactos de asteroides y cometas." Hartmann estima que algunos flujos
volcánicos en Marte pueden tener menos de 100 millones de años, quizás
su edad sea solo de 10 millones de años.

https://i2.wp.com/axxon.com.ar/zap/img/c-ZappingVMMapaVolcMarte.gif

El problema es
difícil de resolver porque el polvo que sopla en Marte puede oscurecer
los cráteres pequeños, pero las imágenes de la Mars Global Surveyor
(MGS), obtenidas durante los pasados 5 años en algunas áreas, mediante
la Cámara Orbital de Marte (MOC), no muestran ni capas significantes de
polvo ni demasiados cráteres, lo cual conduce a Hartman a creer que los
flujos son muy jóvenes. Argumenta que sus trabajos se ven esencialmente
confirmados por la datación de meteoritos marcianos. Se incluyen rocas
ígneas, tales como las que se forman cuando la lava volcánica fluye,
datadas hace solo 170 millones de años. Otros científicos se muestran
más cautos.

https://i0.wp.com/www.msss.com/mars/observer/camera/pictures_of_MOC/mgs_moc.gif

Tim Parker, Investigador Científico en el JPL
apunta que "existen enormes rangos de edades dependiendo de la
superficie a observar. En Tharsis, la mayoría de ellos tienen del orden
de 1.000 millones de años, pero algunos pueden más jóvenes, en torno a
100 millones de años. Se dice de los flujos, que solo tienen 10
millones de años, pero la inexactitud de esa datación puede ser
potencialmente muy grande."


Donde no hay flujos volcánicos en
superficie, la datación de eventos geológicos puede resultar mas
complicada. Algunas formaciones de estructura tectónica identificadas
por Anderson y sus colegas son largas y estrechas, y podrían no recibir
un numero estadístico suficiente de impactos causados por restos
espaciales, como para hacer un cuenteo fiable a la hora de determinar
sus edades. Debido a que un número bajo de impactos implica edades
jóvenes, estas formaciones estructuralmente estrechas podrían ser
anteriores a lo que muestran los cálculos, y la actividad volcánica que
los ocasionó podría ser también más antigua.

El colorante azul indica los flujos de lava creados por cuál es probablemente actividad volcánica en el Mercury del planeta

El colorante azul indica los flujos de lava
creados por cuál es probablemente actividad volcánica  del planeta

Sean Solomon, un
geólogo / geofísico de la Institución Carnegie de Washington y miembro
del Instituto de Astrobiología de la NASA, cree que hay buenas
perspectivas de actividad volcánica y tectónica reciente, pero añade
que "el arma humeante podría ser una erupción o un cambio en la
superficie." Pero esa arma puede que no haya sudo disparada en el corto
período en que hemos estado observando detalladamente a Marte – solo 30
años..


¿Qué sigue?

Bob Anderson disiente
sucintamente: "Hasta que no coloquemos 6 sismómetros en la superficie
de Marte, vamos a pasar por tiempos difíciles tratando de determinar si
está activo." Ese es el objetivo de la misión NetLander de la Agencia
Espacial Europea, en su lanzamiento en el 2007. Cuatro
amartizadoras se desprenderán desde un orbitador para recoger datos
atmosféricos, sísmicos y geodésicos (movimiento en la superficie
planetaria) durante al menos un año terrestre.
https://i0.wp.com/smsc.cnes.fr/IcNETLANDER/Netlander_com.jpg



"Tenemos
intención de colocar 3 de ellas en la región de Tharsis, la misma donde
esperamos que ocurra la mayor parte de la actividad," dice Bruce
Banerdt, un geofísico planetario del JPL y representante científico de
los Estados Unidos para la misión. El y sus colegas estiman que por
cada año terrestre suceden 15 martemotos globalmente detectables, y si
pueden registrar uno de ellos durante la misión NetLander, entonces
sabrán con seguridad que Marte, a pesar de ser rojo, no está muerto