ANNA GRAU | NUEVA YORK
Actualizado Sábado, 10-10-09 a las 11:02
Por fin Estados Unidos gana una guerra, o así parece: la
NASA bombardeó ayer «con éxito» la Luna, en una anunciada misión
dirigida a encontrar restos de agua helada en el satélite terrestre.
Una sonda lunar se dividió en dos partes que se estrellaron una detrás
de otra sobre la superficie lunar, provocando sendos penachos de polvo.
De allí salen los restos recogidos, o mejor dicho atesorados, por la
agencia espacial norteamericana que, aunque satisfecha y optimista, no
piensa
dar a conocer los resultados de los análisis hasta dentro de
unas semanas.

https://i1.wp.com/www.ecuadorciencia.org/images/astronautica/mision-espacio-lcross2.jpg

Arriba,
una recreación del momento en que la sonda LCROSS se dividió en dos
partes que se estrellaron
contra la Luna


La sonda espacial elegida para este ataque «suicida» a
la Luna se llamaba LCROSS (siglas en inglés de Satélite para la
Observación y Medición del Cráter Lunar). Estaba dotada de cinco
cámaras, con una sensibilidad cercana a los infrarrojos y lleva a bordo
cuatro instrumentos de medición científica de gran sofisticación que
estuvieron sacando fotos, acaparando material y transmitiéndolo a la
Tierra antes del impacto. La misión fue un éxito en el sentido de que
se obtuvo una cantidad impresionante de datos según aseguró el director
científico del proyecto, Anthony Colaprete.
lcrossbusju1.jpg


Las dudas.  De
todos modos surgieron dudas. Y es que inicialmente se había esperado
que la NASA informara inmediatamente -más o menos una hora después del
impacto- de si había o no fumata blanca, de si habían encontrado o no
agua en la Luna. Ahora se reservan el veredicto para cuando hayan
analizado todas las abundantes muestras de que disponen, vía sondas
lunares, vía telescopio Hubble, etcétera.
¿Pesimismo encubierto? ¿Tanto tiempo se necesita para
decidir si hay o no hay restos de agua? De no encontrar nada, ¿cómo
afectaría esto a la moral y, sobre todo, al presupuesto de la agencia
en tiempos de crisis?
https://i1.wp.com/spaceweather.com/submissions/pics/p/Paul-Mortfield-LCROSS-20090629-anim2_1246340304.gif
Miembros del equipo de la NASA llegaron a admitir que al
principio les había sorprendido no ver penachos de polvo lunar, o no
verlos lo suficientemente grandes, alrededor de los puntos de
explosión. Pero luego se afirmó con énfasis que había habido penachos,
que tenían polvo lunar para dar y tomar y que les sobraban datos.
La LCROSS fue lanzada el pasado 18 de junio junto con
otro satélite, el Lunar Reconnaissance Orbiter, que en estos momentos
sigue orbitando alrededor de la Luna. El punto elegido para la colisión
fue el cráter Cabeus, cerca del polo Sur de la Luna, en un área que
tiene sombra permanente.
https://i2.wp.com/www.nasa.gov/images/content/385735main_NMSU_LCROSS_medium-1.jpg
El pasado 25 de septiembre la NASA confirmó que había
hallado en la Luna moléculas mayores a las esperadas. También se
encontraron trazas de hidroxilo, una molécula compuesta por un átomo de
oxígeno y un átomo de hidrógeno. Esto disparó la búsqueda de agua
helada en la Luna, un Santo Grial de la NASA y de todas las agencias
inmersas en la carrera espacial.
La NASA retransmitió ayer durante una hora su
«bombardeo» de la Luna, que se había anunciado con antelación, junto
con el aviso de que sus efectos serían visibles con un telescopio
relativamente modesto. Esto disparó ayer la afluencia de público a
puntos de observación astronómica no sólo en Estados Unidos sino en
todo el planeta.
https://i2.wp.com/www.apolo11.com/imagens/etc/sonda_lcross_esquema_impacto.jpg