Laika, la perra que dio su vida para llevarnos al espacio

Laika, la perra que dio su vida para llevarnos al espacio
La perrita Laika, momentos antes de despegar al espacio, en 1957
ISRAEL VIANA | MADRID
Actualizado
Jueves
, 05-11-09 a las 07
:
26
El domingo 3 de noviembre de 1957, la Unión
Soviética lanzaba al espacio la segunda nave espacial de la
historia puesta en órbita alrededor de la Tierra. “El Sputnik II –así
se llamaba este satélite artificial– lleva a bordo
transmisores e instrumentos científicos de observación y
un ser vivo… un perro llamado Laika”.
Este labrador copó rápidamente las portadas de los medios
de comunicación de todo el mundo, y no era para menos, pes nos
encontrábamos ante el primer ser vivo de la historia “del hombre” en surcar el espacio.

https://i1.wp.com/laika.012webpages.com/celestia/image/laika_mockup.gif
ABC,
que mostraba en portada una fotografía del singular pasajero
espacial, con la escafandra puesta, los ojos bien abiertos y la lengua
fuera, como si fuera consciente del momento histórico que
protagonizaba, le consideraba “el personaje del día”.
“Este animal, el personaje más importante
del mundo en el día de hoy, había volado ya en un cohete
a 120 kilómetros de altura y, provisto de un equipo de oxigeno,
había descendido en paracaídas; el descenso duró
una hora”, contaba el diario de Prensa Española, que se hacía eco de las satisfactorias condiciones en las que se encontraba la perrita,
según los datos recibidos “de los latidos del
corazón, presión de la sangre y otras indicaciones
fisiológicas”.
http://pics.livejournal.com/thorswitch/pic/0004xxa3
Los más grave de que el Sputnik II se hubiera
puesto en órbita para los Estados Unidos, que mantenía
una “guerra” particular con la URSS por la conquista del
espacio, no era la hazaña científica que representaba,
sino el contenido político y militar latente que lleva consigo,
que era “lo que inquietaba a los diplomáticos de la
ONU” la noche anterior.
Las condiciones de Laika eran buenas,
según los datos recibidos “de los latidos del
corazón, presión de la sangre y otras indicaciones
fisiológicas”

La crónica telefónica del corresponsal de
ABC en Nueva York, era aún más singular: “En Nueva
York, cuando que protestar contra algo, se va a la Primera Avenida
frente al inmenso dado de treinta y seis pisos de la ONU. Hoy se
protestaba contra la Unión Soviética. Protestar contra la
Unión Soviética también es una cosa frecuente en
Nueva York. No se protestaba contra la degradación del mariscal.
No se protestaba contra el fantástico montaje de la crisis
siria, ni contra la dictadura de Nikita Kruschef. Se protestaba contra
la presencia de Laika, la perrita siberiana, a bordo del Sputnik II,
que la Unión Soviética lanzó ayer al
espacio”.
https://i1.wp.com/www.astrovox.gr/forum/files/thumbs/t_____moscow-space-monument-laika-1666_148.jpg
Y luego añadía: “No digo que enviar
un perro al cosmos sea un acto de amor a los animales, pero creo que lo
que importa saber, más que la suerte de un perro, es lo que
pueden hacer los Estados Unidos y el mundo libre para contrarrestar lo
que los rusos están llevando a cabo en el campo de la
astronáutica, con una precisión y una frecuencia
escalofriantes”.
A 8.000 metros por segundoSí, la Guerra Fría estaba
en uno de sus puntos más álgidos, y los Estados Unidos y
la URSS se peleaban hasta por lo que ocurría “ahí
fuera”. Y mientras abajo los hombre discutían, Laika
surcaba el espacio a “8.000 metros por segundo” ajena a
todo… incluso al espacio.
https://i2.wp.com/www.silverdalen.se/stamps/bild/mongolia/mo82_laika_01u.jpg
Laika viajaba dentro del dispositivo
herméticamente cerrado del satélite artificial ruso, que
llevaba consigo todo un arsenal de tecnología, que nadie
ahí dentro sabía utilizar: instrumentos para estudiar las
radiaciones solares, los rayos cósmicos, las temperaturas y
presiones, el proceso vital en las condiciones del espacio
cósmico, transmitir los resultados de las medidas
científicas de la Tierra, dos transmisores de radio y, menos
mal, “ un sistema acondicionado de aire y alimentos para
Laika”… si no, el despiste hubiera sido grande.
Aunque tampoco le importó mucho el tema de la
comida a la pobre perra, que murió entre cinco y siete horas
después del lanzamiento… mucho antes de lo planeado. La
causa de su fallecimiento, que no fue revelada sino hasta el 2002, fue
una combinación del estrés sufrido y el
sobrecalentamiento ocasionado por un desperfecto del sistema de control
térmico de la nave.
http://libraridan.files.wordpress.com/2008/11/laika1.jpg
Aunque Laika no sobrevivió al viaje, su
experiencia demostró que es posible que un organismo soporte las
condiciones de microgravedad.
La andanzas de esta desgraciada perra, sin embargo,
pasaron a formar parte de la historia del siglo XX… a pesar de
que otros personajes amenazaran con tambalear su popularidad:
“Los Estados Unidos han comunicado que, en sus futuras
experiencias, que se anuncian para muy pronto, emplearán monos
en lugar de perros”.
http://animalinventory.files.wordpress.com/2008/10/laika.jpg