El Nobel a los descubridores del motor del Universo

4 Octubre, 2011 – 19:05
Credito:

Lucina Melesio y Manuel Lino / El Economista

Durante casi un siglo, cosmólogos y astrónomos estaban seguros de que la expansión del Universo era una suerte de inercia del Big Bang y estaban seguros de que, a causa de la gravedad de estrellas y galaxias, tendería a hacerse más lenta. Unos pensaban que incluso se contraería hasta llegar a una gran implosión o Big Crunch.

Pero en 1998 Saul Perlmutter, Adam Riess y Brian Schmidt publicaron sus resultados de observar las supernovas más lejanas (y por lo tanto las más viejas): la expansión del Universo no solo no se frena sino que se está acelerando, y por eso ayer les dieron el premio Nobel de Física 2011


LA FUERZA OSCURA Y REPENTINA

Axel de la Macorra, investigador del Instituto de Física de la UNAM experto en cosmología, comentó a El Economista que el premio “es un resultado que sabía que en algún momento sería galardonado con el Premio Nobel, pero no pensé que fuera a ser tan rápido”.

 

En cuanto a qué es lo que acelera al universo, el experto dijo que de ese tema se sabe tan poco que será meritorio de otro Premio Nobel en el futuro.

De la Macorra explicó que por los efectos de la fuerza de gravedad –que es siempre atractiva-, el universo estuvo la mayor parte del tiempo desacelerándose, pero recientemente (bueno, hace 5,000 millones de años) se comenzó a acelerar, “¡y esto es como si el universo hubiera prendido de repente un motor interno!”.

Agregó que al “motor del universo” se le ha llamado energía oscura, “aunque bien a bien no sepamos qué es o de qué partículas está hecha”.

De la Macorra explicó que 74% del universo es energía oscura, 21-22% materia oscura, y solo 4% de la materia ordinaria que conocemos en la Tierra (los protones, neutrones y electrones).

“A pesar de que la energía oscura domina en el universo, su densidad es muy baja comparada con la del agua; por ejemplo, si tuviéramos una esfera del tamaño de la Tierra hecha de energía oscura, ésta pesaría menos que un pluma de canario -menos que 0.001 gramos- y por eso no la sentimos en la Tierra”, explicó.


UN ¡AHÁ! LENTO Y DUDOSO

Sus resultados fueron tan inesperados que los premiados tuvieron dudas, pues “lo que vieron era como si hubieran lanzado una pelota al aire y en vez de que después de un rato caiga, verla como se aleja hacia el cielo cada vez más y más rápido”, dice el comunicado “popular” del Premio Nobel.

 

“Supuse que había cometido algunos errores. Pasé mucho tiempo analizando y no pude hallar un error”, dijo Adam Riess durante una teleconferencia con periodistas, añadiendo que luego le pidió a Schmidt y finalmente a su equipo de investigación que también revisaran su trabajo.

“Ninguno pudo encontrar qué era lo que estaba errado y en un punto decidimos que tal vez esta era la forma del Universo, que no estaba desacelerándose, estaba acelerándose”, añadió Riess, quien no llegaba a los 30 años cuando fue publicado el asombroso descubrimiento.

Los estadounidenses Saul Perlmutter y Adam G. Riess y el australoestadounidense Brian P. Schmidt, ganaron el Premio Nobel de Física 2011. Foto: Reuters

Brian Schmidt recuerda: “Tratábamos desesperadamente de encontrar lo que no encajaba (…) Parecía demasiado increíble para ser verdad. Estábamos algo asustados”, contó.

“Creo que fue el ‘¡Aha!’ más lento de la historia de la ciencia. Cuando ves los datos es muy complicado interpretarlos y tienes que hacer calibraciones muy finas. Lo primero que hicimos fue decir ‘Oh, bueno, estos parecen muy buenos datos, pero en este momento nada tiene sentido, las gráficas se ven un poco raras pero seguro que al terminar va parecer todo muy lógico’. Y, claro, mientras más ajustábamos y calibrábamos más nos sorprendíamos. Después de cuatro meses viendo los datos empezamos a pensar que de verdad encontramos algo grande. Pero, claro, llevábamos cuatro meses viendo los datos todos los días, no es una sorpresa repentina, como la gente podría imaginarse”. dijo Saul Perlmutter en entrevista con nobelprize.org.

apr