Bill Danchi, el científico principal de la misión Spitzer de la NASA, está exultante. Y no es para menos, ya que como él mismo dice, el telescopio espacial “Spitzer ha conseguido maravillarnos una vez más“, ya que ha sido capaz de medir el flujo de luz infrarroja emitido por un exoplaneta llamado “55 Cancri e”,  que pertenece a un grupo llamado “súper Tierras”. Esta clasificación comprende exoplanetas que son más grandes que el nuestro pero menor que Neptuno. 55 Cancri e es un “viejo conocido” de los astrónomos (fue descubierto el 30 de agosto de 2004 mediante el estudio de la velocidad radial de 55 Cancri A) del que sabemos tiene aproximadamente dos veces el tamaño de la Tierra, ocho veces su masa, y que órbita alrededor de su estrella en solamente 18 horas. Pertenece a un sistema estelar que está relativamente cerca de la Tierra, a unos 41 años luz de distancia. Tiene cinco planetas, y 55 Cancri e es el que se encuentra más cerca de su sol. Danchi explica que el telescopio Spitzer “lidera el estudio de las atmósferas de los planetas distantes, allanando el camino para el futuro Telescopio Espacial James Webb, que aplicará técnicas similares para investigar planetas potencialmente habitables”.

55 Cancri e orbita alrededor de su estrella en solamente 18 horas. 55 Cancri e orbita alrededor de su estrella en solamente 18 horas.

Desde hace algún tiempo el Spizter, junto a otros  telescopios, había analizado este planeta buscando datos referidos a la forma en que la luz de su estrella 55 Cancri se alteraba cuando el exoplaneta se interponía entre ella y la Tierra. Finalmente el Spitzer logró medir la cantidad de luz infrarroja procedente del propio planeta, y el análisis de los datos recogidos reveló que se trata de un mundo relativamente oscuro, a pesar de que el hemisferio que siempre enfrenta su sol se encuentra a unos 1700 grados Celsius. Los astrónomos ahora creen que 55 Cancri e, a pesar de su temperatura, es un mundo que posee una gran cantidad de agua. Básicamente, suponen que es una enorme corteza rocosa cubierta por una capa  de agua que se encuentra en un estado supercrítico, que es a la vez líquido y gaseoso, cubierto por una densa atmósfera de vapor. Michaël Gillon, de la Universidad de Liège en Bélgica, el científico que se ha encargado de este estudio, dice que “si acercásemos Neptuno al Sol, dejando que su atmósfera hirviese, se vería muy parecido a 55 Cancri e”. El trabajo ha sido publicado en Astrophysical Journal.