04:48 pm 05-Sep de 2012|AFP
A más de 18.000 millones de km de nuestro planeta, la sonda estadounidense Voyager 1, lanzada el 5 de septiembre de 1977 se adentra en un mundo hasta ahora inexplorado, ampliando los límites de nuestra comprensión del sistema solar, 35 años después de haber dejado la Tierra.
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Varios equipos analizan los datos transmitidos por la sonda, que aportan informaciones inéditas sobre los confines de nuestro sistema solar, como explica un artículo publicado este miércoles en la revista británica Nature sobre una “región de transición” en la frontera con el espacio interestelar, “la heliopausa”.

El programa de exploración Voyager de la NASA (Voyager 2 fue lanzada con un mes de intervalo y en otra trayectoria) tenía como objetivo el estudio de los planetas más alejados del Sistema Solar: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Desde entonces, las sondas viajan hacia los confines del sistema solar y Voyager 1 está a punto de convertirse en el primer objeto de fabricación humana que franqueará este límite, para alcanzar el espacio interestelar.

Se sabe que Voyager 1 debe salir en algún momento de la zona de influencia del Sol (helioesfera), para entrar en el gas interestelar o galáctico, a partir del cual se forman las estrellas. Pero lo que los científicos no pueden predecir con exactitud es el momento en que la sonda franqueará la zona límite entre los dos medios, la heliopausa, cuya localización precisa, seguramente fluctuante, se ignora.


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El equipo de Robert Decker (Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, Maryland) muestra en la revista que Voyager 1 entró, desde marzo de 2010, en lo que ellos llaman una “región de transición”. Contra toda previsión, los flujos de viento solar medidos en esta región de transición fueron prácticamente inexistentes. Podría estar ya “rozando el límite” del espacio interestelar, declaró el martes Ed Stone, responsable científico de Voyager en el Instituto de Tecnología de California.

Pero podrían pasar “días, meses o años” antes de que la sonda entrara en el espacio interestelar. Los científicos estiman que las sondas podrán continuar recopilando y transmitiendo datos hasta 2020 y puede que hasta 2025.